LXXII
Como una partícula de polvo,
flotando en un haz azulado,
danzando al ritmo del tiempo
Yo
Bajo la luz que guarda los sueños,
aguardando un milagroso momento,
el suspiro de un hado
Entre las hojas de un páramo boscoso
que están lejos sin estarlo
distantes en el contacto más cerrado
Hojas muertas
Apenas iluminadas por la luna
Una partícula de polvo flotando,
danzando en un haz azulado
sin tiempo, sin ritmo
Sin un hada
a la que ver volar,
a quien ver reír, adorar,
a quien ver crecer
A quien ayudar a volar
Un deseo fútil,
una fantasía tonta,
y solo queda al final
la espera de la nada
El anochecer a la espera del alba
Y continuar flotando a la deriva
la naturaleza original de esta vida,
la naturaleza mía,
que asoma a la expectativa
de encontrar un día,
aquella voz, aquellos ojos
Como una partícula de polvo,
flotando en un haz azulado,
danzando al ritmo del tiempo
Yo
Bajo la luz que guarda los sueños,
aguardando un milagroso momento,
el suspiro de un hado
Entre las hojas de un páramo boscoso
que están lejos sin estarlo
distantes en el contacto más cerrado
Hojas muertas
Apenas iluminadas por la luna
Una partícula de polvo flotando,
danzando en un haz azulado
sin tiempo, sin ritmo
Sin un hada
a la que ver volar,
a quien ver reír, adorar,
a quien ver crecer
A quien ayudar a volar
Un deseo fútil,
una fantasía tonta,
y solo queda al final
la espera de la nada
El anochecer a la espera del alba
Y continuar flotando a la deriva
la naturaleza original de esta vida,
la naturaleza mía,
que asoma a la expectativa
de encontrar un día,
aquella voz, aquellos ojos