LXXXVII
Una tras otra,
las preguntas
se arremolinan
en mi cabeza
Las horas me rebasan,
mientras mi hermetismo
queda en evidencia
a los ojos del mundo
Un mundo
que ya no me esfuerzo en entender,
en ninguna ocasión
Y los momentos
se detienen ante mi memoria
como si quisieran
que los observase
Las lagrimas
de un adiós eterno
turban mi mirada
Mientras la luna
sigue sin perturbación,
estática y continua,
sin emoción
Entretanto,
ruego a las estrellas
por un poco de paz
de sueño
Para poder volver a observar
aquellas sonrisas amplias,
para volver a escuchar
las risas y carcajadas
Para no volverme un extraño,
ajeno de aquella luz,
forastero de los reinos
de su espíritu
Extranjero de mi mismo,
desahuciado de mis sueños,
proscrito de mis versos,
destituido de mi contento
Luna, mírame,
y regálame el consuelo,
aquiétame,
y dame comprensión
Cumple este pequeño deseo
a este bufón de la existencia,
este juglar inexperto
de esta existencia mundana
Una tras otra,
las preguntas
se arremolinan
en mi cabeza
Las horas me rebasan,
mientras mi hermetismo
queda en evidencia
a los ojos del mundo
Un mundo
que ya no me esfuerzo en entender,
en ninguna ocasión
Y los momentos
se detienen ante mi memoria
como si quisieran
que los observase
Las lagrimas
de un adiós eterno
turban mi mirada
Mientras la luna
sigue sin perturbación,
estática y continua,
sin emoción
Entretanto,
ruego a las estrellas
por un poco de paz
de sueño
Para poder volver a observar
aquellas sonrisas amplias,
para volver a escuchar
las risas y carcajadas
Para no volverme un extraño,
ajeno de aquella luz,
forastero de los reinos
de su espíritu
Extranjero de mi mismo,
desahuciado de mis sueños,
proscrito de mis versos,
destituido de mi contento
Luna, mírame,
y regálame el consuelo,
aquiétame,
y dame comprensión
Cumple este pequeño deseo
a este bufón de la existencia,
este juglar inexperto
de esta existencia mundana