miércoles, 30 de julio de 2014

Cantos a la luna... (14)

               XVII

Tu presencia me cura
tu presencia me hiere
en las horas nocturnas
en que la realidad muere

Todo se vuelve un encanto,
hechizo impotente en la mar
de estrellas y vacíos
que nos dejan las heridas
que cicatrizaron en el corazón
que de tanta ilusión
quedó sin sentido

Pero te siento y necesito
en el espacio perdido
que le ganamos
a la realidad y el hastío

Y a la luz del sol,
hermano y amigo,
que me descubre solo
y perdido

Pero necesito
aunque sea un instante
ver el enigma de tus ojos
y las luces que despides

Mitad aura de ternura
y más aun ingenio
y peligrosa hermosura

Y antes cada luna
yo me dejo herir
por tu imagen
y el rezago de tu pensamiento
en el acto inconsciente
de vivir estos días sin ti

Y anhelo se herido
por ese pensamiento
que a ti me lleve
aunque sea dormido

lunes, 28 de julio de 2014

Elogios a la muerte... (14)

               XIX

Tentación de la venganza
y del deseo
que teu poder roban
por honor

Si hemos de verte
triste suerte
es verte honorable

Y no ver la naturaleza
que a tu amor arrancan
cuando brindas
el fin de la amargura

Y en el saludo regalas un beso
sutil y muy cariñoso
que de otros ojos
arranca gotitas de sueños
que fluyen en noches de invierno
al cálido y discreto abrazo de un lecho


Y paso por aquí también para saludar al suelo que me vio nacer, pues hoy (28 de Julio) el pueblo que le habita ha de cumplir 193 años de Independencia y fundación de la República del Perú (o Piruw Republika o Piruw Suyu)... Así que Felices Fiestas Patrias a todos los peruanos en todo el mundo...

Y aquí dejo un poco de musiquita peruana...


viernes, 25 de julio de 2014

Historias sin interés... (32)

Muy buenas a todos y para todos; hoy una pequeña historia para concluir la semana y si les gusto pueden seguirme por:
Google+: google.com/+ArtistaquieroserBlogspotT101001a000110100101
Y en twitter: @gonzaloherran

Y ahora sí, aquí dejo la historia...


Caminaba solo entre la oscuridad de la noche, lo único que se podía oír era el atenuado eco de sus pasos en el asfalto y el susurro apenas perceptible de su respiración. En su mente solo podía pensar en la oscuridad que lo rodeaba, se sentía completamente aplastado por la noche; una mota de polvo en una ventana, así se sentía él, no valía nada, a nadie le importaba nada, simplemente el no valía la pena, ni siquiera para sus padres, quienes nunca la habían prestado ni siquiera un segundo de atención. Y él tampoco valía nada para él.

Las lamparas de las calles empezaron a aparecer frente a él y la oscuridad se fue disipando del mundo real, pero no de sus pensamientos; su corazón se empezaba a acelerar, su respiración se volvía cada vez más superficial y rápida mientras se acercaba a su objetivo.

Camino por una calle suburbial y dobló a la derecha por otra, tomó por un pequeño espació entre las verjas de dos residencias y salió hasta una calle algo oscura, pues un par de lamparas se habían fundido,  se acercó lentamente hasta la puerta que se le ofrecía robusta y ligeramente adornada; lo tenía ya todo planeado, no sabía si era el impulso de la desazón ocasionada por una negativa amorosa o la simple necesidad de sentir que por fin tenía algo de poder, que tenía una capacidad que otros no y que lo hacía valioso de alguna manera, pero lo había planeado cuidadosamente, todos y cada uno de los pasos.

Llamó a la puerta y espero a que ella le abriese con una mano metida en el bolsillo de la sudadera, sin esperar ni un segundo y al primer movimiento de la puerta tomó fuerte entre sus dedos la daga fría y al ver su rostro solo atinó a calentarla con el fluido vital que emanó de su pecho al corte inicial de la hoja y no dejó de repetir la operación una y otra vez hasta que el rostro de aquella desdichada quedó completamente inerte al beso de la muerte.

Lo había hecho por fin lo había hecho y sintió un placer que nunca había sentido antes, el placer de sentir que tenía algo de poder; pero al ver sus manos manchadas en la sangre de aquel amor no correspondido y la vacía expresión de su faz de las tinieblas que poblaban su mente saltó sobre él un pensamiento, un sentimiento, que le estrujaba el alma y la azotaba contra el piso de su miserable mundo interno. Lo "poco" que antes puedo haber valido su vida ya no existía, él ya no valía nada, en su búsqueda se había perdido y ya no merecía ni siquiera respirar.

Quedó devorado por una nueva oscuridad, una más profunda que la que rebosaba en su mente, por la oscuridad de su alma. Tomó de nuevo el cuerpo de quien antes había amado y sin saber que más hacer lloró sobre su pecho y se consumió en llanto hasta que escuchó pasos cerca, corrió lo más rápido que pudo hacía la oscuridad del bosque que rodeaba las casas y corrió sin detenerse. Hasta que lo detuvo la muerte, que halló en forma de barranco.

miércoles, 23 de julio de 2014

Cantos a la luna... (13)

               XV

Una noche entre la caricia
que ofrece tu presencia,
la ventana hacia mi alma
encogida ante su faz

Ante su sonrisa mágica
solo puedo temblar
y desmoronarme entre palabras
sin sentido articuladas

Desmoronarme entre tu amor
que me deja perdido
entre sueños y pensamientos
que me dejan herido


                  XVI

Déjame
aunque sea solo este momento
sin palabras ni explicaciones
dejemos
aunque sea solo este instante
sin promesas ni sueños
para disfrutarnos eternamente
en el limbo de los sueños rotos

lunes, 21 de julio de 2014

Elogios a la muerte... (13)

              XVIII

Una suave caricia me atrae
me lleva y me devuelve

Es estar en la mar
e ir a la deriva
entre islas perdidas

Es llover sobre un río
y voltear una balsa
boca abajo

Es vivir de vuelta
y negar
que el mundo da vueltas

Es vagar inutilmente
escapando del viento
tratando siempre de "hacer"

Es el ridículo precio
de la huida innecesaria
para esquivarte hasta en sueños
el ridículo miedo a tu presencia

viernes, 18 de julio de 2014

Historias sin interés... (31)

Se vio reflejado en los pequeños pedacitos de vidrio plateado mientras estos volaban por el aire, y entendió que su suerte no había cambiado; que nada había cambiado, lo único que había cambiado era él.

Camino por el pasillo alfombrado a la media luz que dejaban las lamparas que se posaban una sobre el piso y la otra sobre un mesita; llego hasta el baño, se vio en el espejo del lavabo y mientras limpiaba la sangre que había brotado de su mejilla al recibir el afilado beso de un trozo de espejo, derramó lagrimas, no podría asegurar si eran lagrimas ocasionadas por el dolor físico o por algún dolor que se escondía en lo más profundo de su alma, o si era acaso un espasmo de amargura o irritación.

El lavabo se tiñó levemente de rojo mientras las gotas de sangre y sal se deslizaban por él hasta la coladera.

Sus ojos quedaron inyectados; en su cabeza solo podía ver escenas de días pasados entre sonrisas y abrazos. De pronto estalló, exactamente como había estallado el espejo hacía unos instantes, en gritos y blasfemias; el dolor que tanto tiempo había cargado en su pecho, en su alma; el dolor que tanto tiempo le había ocultado al mundo entero y que le había pesado sobre los hombros escapó de él y se dirigió directamente hacía la única persona viva en la habitación, esa persona que él pensaba había tenido la culpa de todo, aquella que la había dejado tomar el tren ese día, aquella que se lo había propuesto.

Toda su ira fue a parar contra él mismo, nada ni nadie lo podría haber detenido en ese momento en el que su único pensamiento era eliminar a aquella persona que tanto daño le había causado a su vida. Corrió a través del pasillo hasta la cocina, tomó un cuchillo y con un movimiento rápido aunque algo dubitativo se cercenó un dedo de la mano izquierda; lo tomó entre sus dedos restantes y corrió hasta el patio dejando un rastro de sangre por el piso.

Con la mano derecha escarbó un agujero en la tierra húmeda y a la luz de las estrellas enterró el pedazo de él que se había liberado, para tratar de perdonarse, para tratar de que lo perdonen y para dejarse una marca que le ayudase a recordar, aunque no estuviese seguro de qué.

Fue hacía el baño, se limpió la herida, tomó el teléfono y llamó a emergencias. Salió al portico, cerró la puerta, se sentó en el piso y ahí al fin se dejó caer y perder el conocimiento.







Y eso es todo por ahora... Pueden seguirme en mi pagina de Google+ (google.com/+ArtistaquieroserBlogspotT101001a000110100101)  y en twitter (@gonzaloherran)

jueves, 17 de julio de 2014

Cantos a la luna... (12)

                 XIV

Enciérrame
en la curvatura
perfecta
de tu sonrisa,
de tus labios;
y embriágame
con el veneno
licor de amor
que concedes
en las noches de ensueño
en el preambulo
que da la vida
a nuestra libertad
y pisión;
recíbeme
en el silencio
purificador
en el que engañamos
a la vida y a la muerte
silencio de quimeras
silencio de luna
que abraza, que acoge
que toma con dulzura.

lunes, 14 de julio de 2014

Elogios a la muerte... (12)

                    XVI

La palabra que deshace la carne
que nos muestra la realidad
como un balde de agua helada
la mentira de una verdad
ya por todos aceptada
Vida finalizada.


                   XVII

Querida amiga
espero que el día
aquel en que nos encontremos
me encuentres como hoy tranquilo
sin jugar ni por un segundo
a las escondidas

Espero recibirte
con los brazos abiertos
y listo para nuestro reencuentro

Que desde hace mucho tiempo
venimos viéndonos
una y otra vez
espero que la próxima
pueda despertar

domingo, 13 de julio de 2014

Improvisaciones sobre Fauré...




Buenas a todos y todos tengan buenas. Hoy estoy por aquí para improvisar brevemente sobre la canción "Après un Rêve" de Gabriel Fauré.


Los sueños
aquellos que se nos quedan en el tintero
y no persiguen en las noches
de desaliento
y decepción del mundo,
adorables, infalibles

Nos toman por sorpresa
y nos dan entre fantasías
ligera degustación
de aquello que el tiempo llama gloria

Vanos motivos
o poderosos sentimientos
toda riqueza del mundo
una lagrima del ser amado

Por todo y por nada
soñamos

A todo o nada
soñamos

Y nos resguardamos
tras un escudo de esperanzas
de la, real, lluvia acida
que nos toma desprevenidos

Pero vivir no es soñar
pero soñar es vivir
es el poder de algo más
es el poder de sentir

Es el dar fuerzas
cuando vemos lejano
todo aliento

Cuando vivir
se vuelve sobrevivir
el mero acto de no morir

Pero el morir
es vivir
lo que despertar
al soñar

Pues en memorias
un grabado nos recuerda
qué: "El hombre que vive sueña
lo que es hasta despertar"

Sueño de amor y de fortuna
sueños de vivir
y tan solo eso
vivir

viernes, 11 de julio de 2014

Historias sin interés... (30)

Un beso, y eso era todo pensaron. Un mordaz e incisivo, pero sobre todo simple, beso; solo un pensamiento, una alusión inocente a un acto, únicamente; corpóreo, material y qué no significaba nada en ellos; en sus sensaciones, en sus emociones.

Solo un beso, en un espacio social; un beso, o más que eso el pago de una penitencia que se les achacaba por pacto múltiple y total. Aunque nunca hubiesen estado seguros de si realmente querían aceptarlo o no, después de todo era solo una convención social. Era la inocencia de un juego la que los haría perder la inocencia sobre ellos mismos y sobre el ser que se difuminaba suave y dulcemente con el propio.

La unión hacia perder la inocencia y la ignorancia de que existía otro punto focal de atención, aparte de ellos mismos, a cada instante que pasaba. Pero todo era solo una convención social. O ¿no?.

Ni el todo del mundo podía evitarles aquellas dudas que habían empezado a surgir, aquellas inseguridades jamás podrían ser aliviadas por brebaje o estupefaciente alguno; dudas que ni toda el ruido o música, al volumen que fuese, podrían acallar.

Y aún así querían abandonarce el uno en el otro y no podían, no debían; el mundo seguía allí afuera, tan grande, tan basto y para ellos ahora más que nunca tan exigente como siempre. Los pensamientos ahora los dividían y los unían; los separaban dolorosamente, pues no debía ser. La convención social que los incitó a probarse, que los empujó a preguntarse, a experimentar; los separaba, los prohibía, los torturaba. Era solo un juego, era solo pasar el rato entre risas y "desacatos" de aquello que se dictaba como norma, como costumbre; y que ahora les destrozaba el corazón por dentro, que ahora les quemaba el alma y los hacía perderse en laberintos de dudas y sufrimiento.

Una tontería febril de mocedad; que ellos jamás hubiesen podido pensar se transformaría en llave, aquella que abriría los portones hacía un camino disperso, borroso; que solo se mostraba fiero y temible por la dudas que se levantaban como puntas de lanza o se escondían bajo tierra como minas apunto de explotarles la vida en mil pedazos. Y era solo un juego, el que les jugaba una penosa treta, un penoso y cruel engaño.

Un beso y dos entes que sólo estaban ahí, en un momento en el que aparentemente el destino les cuarteó la juventud poniéndoles en el camino del otro. Él pensó, Ella pensó. Sólo un beso, ¿qué daño haría?, era un juego. Ella no se puede enamorar de mí, Él no se puede enamorar de mí. Un mundo nos separa.

jueves, 10 de julio de 2014

Cantos a la luna... (11)

                  XII

Abrígame en el ensueño
que rodea tu sonrisa
libérame en el abismo
del sueño que roza la vida

Albérgame en tu imagen
Oh Luna!
y vísteme del divino origen
que regala tu celeste figura

                   XIII

Deambulado a la luz
de la última hora
en la que tu abrigo nocturno
me favorece
camino hacia la ventana
que ocúltame
su imagen y mi vida
es que acaso
¿todo es un sueño?
o ¿el ideal de una vida
me fue mostrado
solo como sutil burla
del destino
bajo tu luz?

lunes, 7 de julio de 2014

Elogios a la muerte... (11)

               XV

Un amanecer cautivo
o el último grito
que ahoga la garganta

El despertar de un sueño
de gloria o de castigo
pero sueño al fin y al cabo

Y es que acaso
aplicar pudiese
tan terrible nombre
al ser libre

Eres lo que aterra
a los hombres
que son "libres"

Libertad del limbo
en el que jugamos
y tomamos el rol
que convenimos
o al que nos vemos
obligados

viernes, 4 de julio de 2014

Historias sin interes... (29)

Salió corriendo por el corredor; logró pasar entre dos "bolas de pelo" del tamaño de mesitas de noche que obstruían el paso, se movían de forma extraña, eran robustas y en la penumbra del corredor se veían ciertamente imponentes a pesar de su altura; paso entre ellas y llego hasta una puerta que daba a una habitación. Cuando se volvió para cerrar la puerta, vio una garra oscuro y peluda que se retorcía ante el golpe que había recibido al interponerse entre esta y el marco, pateó la garra hacia afuera y mientras esta era arrastrada por el puntapié y el dolor desgarró la alfombra y marcó los tablones de parquet del piso de la habitación.

Cerró la puerta con fuerza y le dio muchas vueltas a la habitación mientras trataba de explicarse que hacía ahí, cómo había llegado hasta ahí. La respiración se le entrecortaba mientras el polvillo de las cortinas le atravesaba las fosas nasales, no podía respirar bien, sentía que la cabeza le daba vueltas y le costaba cada vez más respirar, qué estaba pasando.

De pronto el vidrio de la ventana estalló en mil pedazos afilados, varios de ellos le rasgaron la piel dejándole las manos y los brazos ensangrentados, mientras una masa oscura, musculosa y peluda ingresaba a la habitación, era una bestia enorme con forma de lobo, su pelaje era brilloso por la sangre que la cubría y la luz plateada que impactaba sobre él y rebotaba en todas direcciones; el olor que despedía era nauseabundo y hacía que le costara respirar más aun, sentía que le oprimía el pecho. Se quedó mirándolo con unos ojos brillantes, inyectados y perturbadores que sentía le fulminaban las pupilas, le irritaban lo ojos.

Corrió hasta la puerta del cuarto y la abrió, de inmediato unas garras trataron de lastimarlo en las piernas; logró esquivarlas por poco saltó y piso sobre dos bestias peludas, era una sensación asquerosa, podía sentir como el cuero cedía levemente en la carne y lo hacía perder el equilibrio, tropezó poner el primer pie sobre el suelo, sentía como si se le hubiese torcido el pie, resistiendo el dolor corrió a través del corredor, y volteó la cabeza para mirar atrás justo a tiempo para ver como el "enorme lobo" pisaba y casi deshacía aquellas dos criaturas peludas que estaban enfrente de la puerta a su paso; el terror lo devoró y apretó el paso hacía la caja de la escalera, el dolor era casi insoportable, corrió por los primeros escalonas antes que la bestia rugiera y lo hiciese tropezar de un sobresalto, rodó por el resto de la escalera.

Al llegar al final de la misma solo tuvo tiempo para ver como aquella enorme masa animal se abalanzaba desde lo alto del segundo piso en su dirección; trató de ponerse en pie, pero solo pudo sentir el rugir de la bestia y su respiración y después un golpe seco y el frío de un piso de madera expuesto a las bajas temperaturas de un invierno, y oscuridad. Se levantó dolorido por el golpe, tanteo la pared en busca del interruptor, encendió la luz y pudo ver su habitación tenía las manos heladas, en parte por el miedo y en parte por el frío. Pero solo había sido un sueño. Pero una mancha de sangre se extendía por su pecho. ¿Todo había sido un sueño?

miércoles, 2 de julio de 2014

Cantos a la luna... (10)

                    X

Cantame
como yo te canto
vieja amiga
complice
confidente

Cantame, Oh Luna!
Oh Luna creciente!

                  XI

Un lamento
se escondió
en mi sonrisa

Apacigua mi mente
apacigua mi cuerpo

Como tantas otras veces
ahora regreso al nocturno templo
de la vida y la muerte

El oscuro templo
de los sueños