Caminó sin rumbo lentamente por la habitación bañada por la luz de la luna, sus pasos resonaban levemente en el piso de madera; después de un momento giro sobre sus pies y dirigió su mirada hacia el escritorio sobre el que yacía aquel cuaderno desgastado, de hojas amarillentas al que casi se le había separado por completo la cubierta. Se acerco con cautela, como si aquel objeto pudiese saltarle encima en cualquier momento, extendió la mano en dirección a él; en cada paso dudaba si sería buena idea, pero no había razón alguna para temer, nada de lo que pudiese encontrar ahí le podía hacer daño.
Finalmente y sintiendo como si hubiesen pasado siglos desde que extendió la mano por primera vez, tomó el cuaderno, y con gran cuidado lo abrió en la primera página, el papel estaba algo manchado por la humedad y el tiempo, observó su letra trazada en grafito ya no tan legible, en su memoria aparecieron miles de imágenes recuerdos de todo lo que había sucedido en el momento en que había decidido trazar esas palabras sobre aquel papel; se sentía algo mareado, de algún modo asustado, pero también emocionado, le resultaba difícil entender lo que había escrito en el papel.
Paso la página, podía escuchar el crujir del papel que le causaba una sensación muy particular, aunque no podía precisar qué era; trató de leer un poco la página apenas legible debido a la despigmentación del lápiz y a la escasa luz de la habitación, su esfuerzo fue poco recompensado, apenas pudo captar algunas palabras sueltas: "luna, tiempo, momentos, luz, fin".
Algo en toda la situación lo obligaba a continuar aunque sabía que sus esfuerzos eran vanos, podría esperar hasta el amanecer, pero sentía la necesidad imperiosa de continuar; en cada palabra por mínima que fuera sentía que se estaba reencontrando con una pequeña parte de él, por momentos temblaba, se sentía atrapado y al mismo tiempo liberado, era extraño.
Pasaba las páginas tratando de distinguir más y más palabras, le era casi imposible entender oraciones completas, siquiera alguna frase, en ese momento solo tenía una vorágine de palabras dándole vueltas en la cabeza y miles de memorias, pequeñas imágenes y algunos sonidos; siguió en un camino que sentía no tenía final hasta llegar a la mitad del cuaderno, lo dejó sobre el escritorio y se dejó caer en la cama que estaba a algunos pasos del escritorio.
Sus ojos estaban empapados de lágrimas, se sentía físicamente cansado, como si hubiese hecho ejercicio por un largo periodo de tiempo, no entendía nada, en su mente todavía daban vueltas un montón de palabras y recuerdos a los que no les podía encontrar sentido del todo. Miró a su alrededor, al cuarto tenuemente iluminado, de alguna forma se sentía liberado, no entendía muy bien como o por qué, pero, era como si le hubiese echado algo de luz a algunas sombras en su pasado que no lo dejaban seguir adelante; no podía explicar lo que sucedía y francamente todo le parecía sumamente borroso y abstracto, sin embargo, de alguna forma lo que había sucedido le había dado algunas claves para poder seguir adelante.
Sabía que lo que venía ahora no era fácil, lo que yacía en su pasado seguía ahí, nada había cambiado excepto, que él ya no se sentía igual al respecto de nada de lo que sucedía. Sintió por un momento la catarsis de todo y todos.