jueves, 27 de noviembre de 2014

Cantos a la Luna... (31)

            XXXVII

Bajo el cielo
de rodillas
los sueños
dejan mis ilusiones

Y las fuerzas
van y vienen
entre noches
y ciudades a la luz de la luna

Perdido
y sin ser encontrado
por un toque cálido
sin fuerzas para luchar
o sin animo
para dejar quejas
regadas en rocas blancas,
pétalos resecos
y frágiles
que nos brindan
un poco de vida
bajo la luna
con una tierna mirada

Rompiendo
piedras sobre piedras
imágenes de sueños
de musas en otro mar

"Beatrices" cordiales
que no pueden ver
aquello que dejan
en los sueños

Volutas de incienso
que bajo las estrellas
nos sorprenden
escurriéndose,
filtrándose
entre las líneas,
imágenes,
palabras,
ideas que nos llueven
desde la pluma

Bajo la luna

martes, 25 de noviembre de 2014

Elogios a la muerte... (31)

              XXXVI

Si hoy supiera,
si supiésemos,
¿habría alguna diferencia?
acaso
no perderíamos la paciencia
no romperíamos
trocitos del alma
para desaguar tristezas

Si acaso hoy te conociera
tu luz disiparía
las tinieblas
que obscurecen el corazón
con tintes de miedo

Si la oscuridad
y la duda
se despejasen
al fin lograríamos
ver tu rostro,
más amable

Podríamos sublimar
la máscara,
la pantalla,
el muro,
que se levanta frente a nosotros
para lograr, al fin,
ver tu verdadero rostro

Y la belleza
que pueda esconderse
en tu sonrisa,
o el calor
de un abrazo

Lograríamos
aun más que eso,
aprender a sentir
de nuevo el beso
de la brisa de verano

Si te conociésemos
¿nos seguiríamos
perdiendo la vida,
las caricias del viento
y de la lluvia
a la tarde de un domingo?

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Cantos a la Luna... (30)

              XXXVI

No es gracioso
como nos mueven
aquellos cortos espacios
bajo la luna

Pequeñas películas
que nos desgarran
o nos ufanan el alma
pequeñas historias nocturnas

Historias lunares
de amores y pasiones
juego y tentaciones
como nunca antes
pudieses ver
luces que nacen
en la penumbra

Y ahora estoy a tus pies
luna que llenas
de notas folio tras folio
y me dejas trazas
de lineas que asemejan
poesía

A tus pies me encuentras
pues en sueños
robaste mi coraza
y dejaste a descubierto

Mi alma y pensamientos,
mis creencias
y las distracciones
que nos ofrece la vida

En historias pequeñas
con risas me alcanzaste,
de un salto del sueño
a lo que parece ser realidad
y entre palabras
y melodías
yo me perdí en un sueño

lunes, 17 de noviembre de 2014

Elogios a la muerte... (30)

              XXXV

Vieja amiga,
un saludo,
 aunque tu naturaleza
sea la despedida

Y la entrega,
tu única verdad,
que el miedo
para ti, es solo un mal sueño

Una pesadilla nocturna
que no nos deja
ni un segundo a solas

Una vida de preocupaciones
y dos segundos sin tenciones
un paso al lado
y nos dejamos el pasado
una luz al final
y regresan nuestras ilusiones

A rodar
por el camino
vamos de ida,
de bajada, de subida

Tristeza y alegría,
felicidad,
de que existas
tan maravillosa como eres

Y si la vida comienza
y tu terminas,
existimos al final

Y si dejamos caer una lagrima
no es afrenta a tu llegada
es el silencio de una partida
y de las personas perdidas
y de las historias ganadas

Que eres un sueño
y lo mismo la vida,
que soy el camino
y tu mi destino

Al final siempre
llega el comienzo
de una nueva
partida

sábado, 15 de noviembre de 2014

Historias si interes... (45)... Continuación... (44)

Sección previa: http://artistaquieroser.blogspot.com/2014/11/historias-sin-interes-44-continuacion-43.html

La sensación de que quedaría ciego no hizo mella en su decisión de seguir observando aquella luz, aunque sentía como si estuviese viendo directamente al sol; otra vez sombras aparecieron y formaron objetos y figuras humanas, la luz se volvía a teñir en tonos rojizos y las sombras seguían cambiando; de pronto la oscuridad invadió la habitación y Santiago se encontró en una especie de caverna iluminada tenuemente por velas.

La misma mujer que hacía unos instantes había visto huir del bosque estaba ahí parada, junto a un anciano que llevaba una capa; la mujer lucía como si acabase de correr una maratón, todavía jadeaba, sus ropas estaban rasgadas y llevaba aun a la bebé en brazos.

- Puede hacer algo - dijo la mujer.

- No estoy muy seguro, la ceremonia fue interrumpida y además no tengo el relicario... - reflexionó el anciano - ... no se si pueda hacer algo... el relicario que perdiste era un talismán, muy poderoso, solo un objeto así podría contener la energía del demonio que trajo tu hija al rebasar la frontera de la vida y la muerte durante su concepción y cuando llegó a este mundo durante el parto... bueno... no se que tanto más fuerte pudo haberse fortalecido... lo han logrado reconocer -

La mujer le entregó un pedazo de pergamino que guardaba entre sus vestiduras; el anciano lo extendió y leyó, su tez empalideció aun más de lo habitual y se dejo caer sobre una silla.

- Por todos los dioses - dijo horrorizado - si es eso cierto, ya no hay tiempo, tengo que iniciar la ceremonia en este mismo instante. Haré lo mejor que pueda para salvarla, pero debo advertirte que las fuerzas que comparten su espacio espiritual y podrían esconderse dentro de ella incluso si logro arrebatarle parte de su energía y confinarla al relicario; trataré de llevarlas hacia él aunque no lo tenga físicamente, todavía, puede sernos de utilidad; pero tampoco puedo asegurarte que ella sobreviva -

La madre miró a la bebé y dejo escapar una lagrima, después miro al anciano que la miraba con una expresión de preocupación y asintió con la cabeza.

El anciano tomó a la niña entre brazos y la coloco sobre una manta; después tomó un poco de un polvo negro que tenía en un frasco y lo colocó en un cuenco pequeño, llamó a la madre a su lado le tomó la mano y luego sacó un pequeño cuchillo y le hizo una pequeña incisión en el dedo anular a la madre, derramo unas gotas de su sangre sobre el polvo, tomó una vela de color mas oscuro de lo normal y derramó su cera también en el cuenco después aplastó unas bayas con la manó, finalmente volcó algo de agua de una copa mezcló todo con los dedos y luego le hizo unas marcas a la bebé en la frente. Aunque Santiago no podía ver que era lo que el anciano escribía en la frente de la niña estaba seguro de saber que símbolos eran.

Después el anciano tomo un pequeño cuenco de piedra y en el coloco unas hojas previamente humedecidas en agua, luego las acercó a una vela y las encendió; en cuanto empezó a elevarse un humo muy ligero el anciano empezó a pasar el cuenco por encima de la niña dejando que el ligero humo subiese y fuese inundando todo el lugar. Mientras lo hacía repetía unas oraciones.

Las velas del recinto se apagaron y el humo que provenía de las hojas de pronto comenzó a caer en vez de elevarse, la madre se hecho para atrás y horribles gritos se empezaron a escuchar por todos lados en la cueva; el anciano continuó sin detenerse, sin dejar de pronunciar aquellos mantras dejó las hojas a un lado y llevó a la niña hasta un fuente de agua que corría naturalmente por el suelo de la cueva, sumergió a la niña en el agua y de pronto las velas se volvieron a encender.

Miles de imágenes empezaron a dar vueltas frente a los ojos de Santiago, frente a él apareció fugazmente la imagen del relicario que yacía sobre el suelo del bosque y vio como se levantaba del suelo y empezaba a brillar, como los ojos rojos del caballo brillaban y como los símbolos que había sido escritos en la frente de la niña, aquellos que el había creído inventar de niño, se marcaban en el relicario y se encendían como el fuego.

Y voces llegaron hasta sus oídos.

- Hice lo que pude, esperemos lo mejor - era la voz de un anciano.

- Hija pórtate bien - la voz de una mujer - Tienes que tratar de controlarlo. No podía hacer nada más. Lo siento.

- ¡Mami! - la voz de una niña - No quiero hacerle daño. Basta, por favor. Ayuda.

Ante el la imagen de aquella mujer toda cubierta de sangre, apareció, la niña que había visto en sus sueños la sostenía entre sus brazos. Los ojos de la niña se clavaron en él pero era como si no fuera ella. Una sonrisa terrible se dibujo en aquel rostro infantil, la niña estaba cubierta de sangre, sonreía al ver a aquella mujer que había sido su madre colgada de una viga, pero era como si su expresión no fuera el de ella misma.

- Ayuda. - otra vez la voz de la niña - Yo no quería. Él me obliga. Él me obligo. Me siento aterrada. De mi. De él.

- Por orden de este tribunal sagrado - un hombre - condenamos a la niña conocida como Sirona Rhiannon Creight a la pena de muerte por brujería.

- Ayuda -

Todo acabó súbitamente, todo desapareció y su cuarto quedó como si nada hubiese sucedido; se sentía completamente perdido. ¿Qué debía hacer?. ¿Debía hacer algo?.


Continuara...

jueves, 13 de noviembre de 2014

Cantos a la luna... (29)

            XXXV

Luna nueva
en el alma
de este viajero
del bosque
de las ideas perdidas

Luna llena
en mis ojos,
que ayer, dejaron
en puntas de pie
a las estrellas
que los vieron
derramar
un sueño más

Reflejo de luna
es mi rostro
que hoy luce abatido
por algún
fugaz pensamiento
que destiñó
el arcoiris
que bañó mis ilusiones
en esperanza,
eternidad

Y noche
en mis sentidos,
cansados,
pasivos,
por el beso
que deja
la espera
del camino

La evolución
que tantas veces
nos llega
sin darnos cuenta

Que el mundo
pierde a cada paso

Que en sueños
vi cruzar
la luz de la luna
y llegar
a un corazón
que perdido de ilusión
un día se dejó
de querer

lunes, 10 de noviembre de 2014

Elogios a la muerte... (29)

               XXXIV

El miedo
y la desesperanza,
son solo un mero espejismo
de la incertidumbre

Porque es cierto,
de pequeño aprendí
y me inculcaron
un cierto respeto
por todo lo desconocido

Pero la mera ilusión
de respeto,
que la desgracia
hacia mi atrajo,
y clavo en mi
la creencia de que el sol
se mueve al rededor
de las rocas,
convirtieron
la belleza en moralidad
y de ti me aleje

Y si de ti me aleje...
es que eso es otro delirio
pues de ti no solo
no puedo alejarme
sino que en mi camino
tu eres el fin

Y mi siguiente movida,
ciega por el miedo,
norte o sur
este u oeste,
el siguiente paso
sigues siendo tu

El extremo opuesto
de la partida,
la gloriosa llegada
a una nueva aventura,
a un nuevo ciclo,
a la luz

¿Miedo?
¿qué sentido tienes?

viernes, 7 de noviembre de 2014

Historias sin interes... (44)... Continuación... (43)

Sección previa: http://artistaquieroser.blogspot.com/2014/10/historias-sin-interes-43-continuacion-42.html

Ante él de pronto apareció una luz muy fuerte, que lo cegaba, pero al mismo tiempo dentro de ella podía distinguir sombras; como lineas que se dibujaban y se desdibujaban antes de tomar una forma concreta, que por momentos parecían figuras humanas, por momentos arboles y objetos diversos. Todo era muy confuso aunque algo le oprimía el pecho más y más conforme estas imágenes aparentemente aleatorias aparecían frente a él, esa corazonada que lo atormentó también cuando encontró aquellos dibujos y garabatos, el mismo malestar que le ocasionó el ver a Cicatriz en ese estado tan extraño la mañana anterior, el mismo malestar que recordó haber sentido una vez, cuando de niño, fue al cementerio local y pasó por una tumba sin marcar cuando se alejó de sus padres y se internó un poco entre los arboles que poblaban los alrededores.

De pronto todas las sombras desaparecieron y la luz quedó teñida de rojo, una sombra negra apareció en el mismo centro y se hacía a cada segundo más y más grande; todo el cuarto parecía temblar las cosas en el escritorio se tambaleaban, su silla se agitaba frenéticamente; de pronto pudo observar, como si estuviesen ya cara a cara, la sombra había tomado forma de un caballo negro enorme, musculoso, con la crin como la noche agitándose con el vaivén de la cabeza, los ojos rojos brillantes, como un par de rubíes, se acercaba a él a todo galope; sentía que en cualquier momento lo destrozaría bajo sus patas, podía sentir su respiración; la sombra lo atravesó por completo y el tiempo, el mundo, pareció detenerse.

Cayó sentado sobre el suelo húmedo del bosque, se sentía completamente desconcertado, creía reconocer el lugar y sin embargo no tenía ni idea de donde se encontraba. Se puso de pie tratando de distinguir algo entre la penumbra de la media tarde, a lo lejos logró divisar un resplandor; se dirigió hacia allí, la luz provenía de una gran fogata, rodeada de tres pilares enormes, se quedó helado junto a un árbol mientras observaba la escena que se desarrollaba frente a él, siete hombre vestidos con capas negras se acercaron a la fogata, dos de ellos traían un gran circulo de un metal oscuro, en el había un sol y una luna menguante superpuestos grabados.

Los dos hombres apoyaron el circulo sobre los pilares, con la ayuda de rocas que utilizaron como escaleras, y luego se unieron a los otros que ya había comenzado a entonar lo que parecía ser un canto u oración; podía reconocer todo aquello del sueño que había tenido hacía ya tantos años, excepto que, una mujer apareció por el mismo camino que habían seguido, hacia un instante, aquellos hombres encapuchados, llevaba una capa pero no una capucha; el llanto leve de una niño lo hizo concentrarse aun más en la mujer, ella se había detenido; reparo en que entre sus brazos aquella mujer llevaba un bebé, tenía una expresión de profundo amor levanto su mano derecha y se puso el dedo indice sobre los labios para tratar de apaciguar a la bebé que llevaba entre sus brazos, le sonrió y luego continuó su camino hacia la hoguera.

Uno de los hombres tomó al bebé entre sus brazos y lo levanto sobre una vasija, hecha de piedra, llena de agua que otro sostenía, pudo notar que era una niña; el hombre empezó a pronunciar unas palabras, el tiempo cambió un viento muy fuerte sopló y un estruendo tomó la tierra, sentía como el suelo temblaba bajo sus pies, nueve jinetes ataviados con armaduras, túnicas blancas y escudos aparecieron uno de ellos sostenía un estandarte blanco con un ave dorada bordada; todos desenvainaron sus espadas, los hombres vestidos con túnicas negras se echaron para atrás excepto por los dos que sostenían a la niña y la vasija llena de agua; ene ese momento el viento arrancó de su posición la capucha del hombre que sostenía a la niña, era un hombre viejo con los cabellos y la barba largos y completamente canos, tenía los ojos claros y una expresión de completa tranquilidad aún con lo que estaba sucediendo a su alrededor.

Los caballeros se acercaron a ellos, uno tomó a la niña y otros dos al anciano y al otro hombre solo entonces el anciano cambió su expresión y pronunció palabras alta y claramente: "Tontos, no saben lo que hace, ni lo que provocan". El caballero que lo sostenía le coloco las manos en la espalda y lo obligo a ir contra el árbol más cercano. El viejo dijo entonces, con cierta seriedad pero con un tono que podría llenar de calma hasta a él hombre más desesperado: "Toma a la niña huye, y encuentra a quien pueda terminar lo aquí iniciado sino será demasiado tarde para todos". La mujer tomó impulso y con una decisión como la que solo podría tener una madre tomó a la niña en sus brazos y corrió por el bosque en dirección hacia donde estaba Santiago.

En su huida la mujer se golpeó el brazo con una rama y dejó caer un relicario negro. Cuando se dio cuenta quiso regresar pero para ese entonces uno de los caballeros bajaba a toda prisa en dirección a ella.

De pronto todo quedó oscuro de nuevo; y una luz muy fuerte volvió a brillar frente a Santiago.


Continuara...

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Cantos a la luna... (28)

             XXXIII

Una imagen,
onírica,
que a la luz de la luna
me hace temblar

Temblar entre los brazos
del aroma embriagante
que habita en sus cabellos

Temblar en los labios
teñidos de carmín
que alientan mi camino

Temblar ante el destello
que por hogar
tomó sus ojos

Y al amanecer,
la cruda realidad,
la resaca de perder
entre las sabanas,
el recuerdo,
la imagen
que dio vida a la ilusión

Y melancolía

Que a la luz de la luna
retorna al país
en el que la realidad
es solo un juego


                XXXIV

Caminando bajo las estrellas
el recuerdo de tu voz
acaricio mi conciencia
y me desgarró una lagrima

Y en la luz de los astros
identifiqué el brillo
de la seda que pende
del pais de tus sueños

Y la pregunta
aporreó a mi destino,
si era positiva o negativa la respuesta
nunca tuve valor para saberlo

lunes, 3 de noviembre de 2014

Elogios a la muerte... (28)

              XXXIII

Adios
a una trama
de engaños
entretejidos
a un lamento
que dejó un día
la libertad herida

Eres despedida,
hasta pronto,
la separación
que nos vuelve a unir

La contradicción
que nos hace discernir
que no hay nada que medir
que no hay nada
que debamos decir
ni calificación que valga

Y el valor,
y la disolución del miedo,
el amor,
la aceptación
y la fuerza
para aceptar que somos
mortales y eternos

Y así deshacer el hechizo,
deshacer las tormentas
que nos atan
que nos ahogan
y nos apartan
de la existencia

Y derrotar las creencias
que nos arrebatan el amor
y el tiempo de gozar

El hoy
que es donde estamos
el único punto posible
en el que habitar
bajo la luna, bajo el sol
en ti, muerte
aquí en la mar
de los sueños disueltos