domingo, 3 de mayo de 2015

Historias sin interés... (48)

"... la luz vacilaba mientras el viento jugaba con la llama de la pequeña vela que estaba ubicada a su lado; simplemente estaba allí, igual que ella, sin ningún sentido o lógica aparente, simplemente estaba allí..."

Bajo el libro y lo apoyó sobre el escritorio; se desperezó un poco y vio por la ventana, los primeros rayos del sol se deslizaba entre las ramas, las pequeñas gotas del rocío matutino se dejaban mimar por la luz levemente naranja, brillando entre las hojas y pétalos. Si alguna vez había esperado ver una mañana perfecta, esta era sin duda una de las que siempre se quedarían marcadas en su recuerdo; a pesar que la madrugada anterior a la misma haya sido quizá una de las más incomodas de su vida, como todo podía pasar tan rápido, pero todo siempre esta en constante cambio, era lógico después de todo. ¿Lógico?.

Se quedó meditando por un momento todo lo que había sucedido, era de alguna forma gracioso y extremadamente confuso; siempre había creído que era más fácil esclarecer lo sucedido una vez vivido, pero, esta vez no pudo, le costaba incluso recordar con claridad lo sucedido.

Se levantó, dobló la esquina superior de la página en la que se había detenido, cerró el libro y lo dejó sobre el escritorio. Camino por la habitación esquivando algunos papeles que estaban tirados en el piso, tomó las mantas que estaban completamente enredadas sobre la cama, halo de ellas y las estiró torpemente.

Salió de la habitación, bajo las escaleras, tomó un bolígrafo de la mesilla en la que descansaba el teléfono; garabateo unas palabras sobre el primer trozo de papel que encontró, dejó el bolígrafo a un lado y tomó el papel, lo colocó con cuidado para que no cayera en la ventana de al lado de la puerta. Abrió la puerta, se detuvo un momento palpó en los bolsillos de su pantalón, había olvidado las llaves de la casa, aunque quizá eso no importas ahora, cerró la puerta tras de si y camino por la acera.


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Tomó entre sus manos las hojas de las primeras noticias de la mañana, la nota de un chico que había desaparecido la mañana anterior sin dejar más que una nota que decía "A veces las cosas suceden así... adiós" le sorprendió mucho. Bebió unos sorbos de cafe mientras el productor daba las últimas indicaciones antes de que le indicaran que era tiempo de despertar al país.

Preguntó si alguien tenía idea de porqué esta noticia aparentaba estar incompleta, pero nadie sabía el porqué, o a que se debía que debieran incluirla, pero un hombre de la unidad de investigación de la policía prácticamente lo había exigido.