jueves, 5 de abril de 2012

Oui mademoiselle...




Oui mademoiselle... ahora andamos por aquí y luego andamos por allá... pero las virtudes del amor y la buena comida acompañan nuestra existencia desde el monte hasta el mar...


La virtud de un placer querido es tal que en ella solo puede corromperla el miedo...y en la vida de todos podemos recordar aquellas cosas que recuerdan fragancias, sonidos y sabores de nuestra niñez y de aquellos locos años mozos...


Así me suele pasar con las películas y las músicas y con todo de lo que pasa de cuando en cuando en la vida del ser viviente y caminante que puedo ser y soy...


Las flautas los vientos... viejos aires de cambio y nuevas experiencias que traman la vida misma de aquel que se atreve a poner un día un pie fuera de la casa o nido paternos... soplos de la vieja infancia y de esta segunda inocencia que no se jacta de saber más de los que sabe... sino que se niega a dejar de asombrarse por la salida del sol radiante que asoma a la mañana... y que tiembla de luces las flores y los viejos lienzos de las ventanas...


Y la vida cambia y así es y seguirá siendo... pero aquello que nunca quisiera que cambie es el sabor... la sazón del hogar... del verdadero reconfortante de mi vida...

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