Caía ya la tarde sobre el prado
el rio corria, parecia hablar
las aves regresaban después de su jornada
cada una hacia su nido
Él estaba sentado a mi lado
miro un momento al río
parecía salir de la meditación
luego levanto la mirada y me dijo:
"Te voy a contar una historia
sobre un filósofo y Buda
un filósofo se acerco a Buda un día
y le realizo la siguiente pregunta:
"Sin palabras y sin lo sin-palabras
¿me diras la verdad?
Buda guardó silencio
entonces el filosofo
hizo una reverencia
y le dio las gracias
diciendole:
Gracias a tu bondad amable
he disipado mis ilusiones
y he tomado el camino verdadero
"Después de que el filosofo se marchó
Ananda, su discípulo principal, pregunto
a Buda lo que había conseguido el filosofo
este le replicó: "A un buen caballo
la sombra del látigo le basta"
el rio corria, parecia hablar
las aves regresaban después de su jornada
cada una hacia su nido
Él estaba sentado a mi lado
miro un momento al río
parecía salir de la meditación
luego levanto la mirada y me dijo:
"Te voy a contar una historia
sobre un filósofo y Buda
un filósofo se acerco a Buda un día
y le realizo la siguiente pregunta:
"Sin palabras y sin lo sin-palabras
¿me diras la verdad?
Buda guardó silencio
entonces el filosofo
hizo una reverencia
y le dio las gracias
diciendole:
Gracias a tu bondad amable
he disipado mis ilusiones
y he tomado el camino verdadero
"Después de que el filosofo se marchó
Ananda, su discípulo principal, pregunto
a Buda lo que había conseguido el filosofo
este le replicó: "A un buen caballo
la sombra del látigo le basta"
No hay comentarios:
Publicar un comentario