Fue como un cristal reventando en mil pedazos que volaron por todos lados, infligiendo daño en nuestras miradas; y lagrimas en mi interior. Fue solo un instante, un momento no planeado y todo mi plan, mi mascara, el antifaz que cubría mi verdadero yo, aquel con el que no me sentía cómodo, ese que siempre trate de esconder porque sentía vergüenza de el cuando trataba de conquistarla, de pronto se había caído y ya era demasiado tarde.
Traté de buscar entre el suelo pedacitos de excusas y razones para tapar mi ser pero ya era demasiado tarde, estaba seguro que lo que ella viera le resultaría decepcionante, hace tan solo unos segundos parecía ser, un triunfador, un conquistador, aventurero, no lo sé, alguien interesante con quien hablar, alguien que realmente se sentía seguro de ser, alguien que, alguien que no era yo, un simple tonto, que no podía decir ni dos palabras ante una chica porque se le trababa la lengua, o porque comenzaba a balbucear cosas sin sentido o sobre alguna afición extraña o impopular.
No podía levantar mi mirada del suelo, me sentía demasiado avergonzado de ser yo, y más aun de que mis mentiras me hubiesen estallado en la cara, que no me quedara ni un trocito de seguridad, ni valentía en el rostro, o siquiera una brizna de ingenio para poder inventar una mentira que me sacara de esta situación; peor aun esto me tuvo que pasar con ella, justo con ella, hacia meses que esperaba para poder decirle si quiera un "hola", para que siquiera me mirase; había pasado horas en el espejo tratando de encontrar paso a paso las palabras justas, practicando escenario tras escenario, situación tras situación; para que en un segundo todo se me viniera abajo, la amargura recorría toda mi alma cuando su gentil mano levanto mi rostro, en ese momento temí ver en su mirada el desencanto producido por la... verdad.
Cuando levante mis ojos y vi en su mirada, no solo ví una luz de encanto sino también una sonrisa; y escuche su voz diciéndome solamente: "no era necesario" y me beso en la mejilla.
"¿Quieres empezar de nuevo?, creo que yo tampoco soy lo que creías que era..."
Traté de buscar entre el suelo pedacitos de excusas y razones para tapar mi ser pero ya era demasiado tarde, estaba seguro que lo que ella viera le resultaría decepcionante, hace tan solo unos segundos parecía ser, un triunfador, un conquistador, aventurero, no lo sé, alguien interesante con quien hablar, alguien que realmente se sentía seguro de ser, alguien que, alguien que no era yo, un simple tonto, que no podía decir ni dos palabras ante una chica porque se le trababa la lengua, o porque comenzaba a balbucear cosas sin sentido o sobre alguna afición extraña o impopular.
No podía levantar mi mirada del suelo, me sentía demasiado avergonzado de ser yo, y más aun de que mis mentiras me hubiesen estallado en la cara, que no me quedara ni un trocito de seguridad, ni valentía en el rostro, o siquiera una brizna de ingenio para poder inventar una mentira que me sacara de esta situación; peor aun esto me tuvo que pasar con ella, justo con ella, hacia meses que esperaba para poder decirle si quiera un "hola", para que siquiera me mirase; había pasado horas en el espejo tratando de encontrar paso a paso las palabras justas, practicando escenario tras escenario, situación tras situación; para que en un segundo todo se me viniera abajo, la amargura recorría toda mi alma cuando su gentil mano levanto mi rostro, en ese momento temí ver en su mirada el desencanto producido por la... verdad.
Cuando levante mis ojos y vi en su mirada, no solo ví una luz de encanto sino también una sonrisa; y escuche su voz diciéndome solamente: "no era necesario" y me beso en la mejilla.
"¿Quieres empezar de nuevo?, creo que yo tampoco soy lo que creías que era..."
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