LVIII
Luz de luna
en mi ventana
y una canción de Bersuit
para robarme sueños,
pequeños destellos de la luz
que me atrapa
cada vez que te veo
Cuando tu mirada
cruza la mía,
cuando espero
que la noche se haga día
para poder verte
una vez más
Y dejar palabras
como testigos
de aquellas sonrisas,
de aquellos momentos,
cuando la oscuridad
acaricie el cielo
Cuando las estrellas
fisgoneen tus movimientos
e inutilmente las atisbe
a través del cristal
Para ver si me cuentan
alguna de tus ilusiones
Y así provocarte risas,
para desahuciar
lágrimas de tu vida
Para dejarte tan solo sueños
y desligar de ti las pesadillas
Para quitarte de una broma
todo miedo,
para de un traspiés desliar
tus enredos
Y para que el tiempo
haga lo que el destino mande,
pero no sin antes dejarte,
aunque sea,
una mirada furtiva,
una estrella cautiva
para que a las noches
ilumine las sendas
que te aparten
de los bosques de la angustia
y te regresen al manantial
del que beben tus fantasías
Luz de luna
en mi ventana
y una canción de Bersuit
para robarme sueños,
pequeños destellos de la luz
que me atrapa
cada vez que te veo
Cuando tu mirada
cruza la mía,
cuando espero
que la noche se haga día
para poder verte
una vez más
Y dejar palabras
como testigos
de aquellas sonrisas,
de aquellos momentos,
cuando la oscuridad
acaricie el cielo
Cuando las estrellas
fisgoneen tus movimientos
e inutilmente las atisbe
a través del cristal
Para ver si me cuentan
alguna de tus ilusiones
Y así provocarte risas,
para desahuciar
lágrimas de tu vida
Para dejarte tan solo sueños
y desligar de ti las pesadillas
Para quitarte de una broma
todo miedo,
para de un traspiés desliar
tus enredos
Y para que el tiempo
haga lo que el destino mande,
pero no sin antes dejarte,
aunque sea,
una mirada furtiva,
una estrella cautiva
para que a las noches
ilumine las sendas
que te aparten
de los bosques de la angustia
y te regresen al manantial
del que beben tus fantasías
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