LXVI
He vuelto
tantos soles han pasado,
la enfermedad
que a mi cuerpo ha mellado
ha quedado atrás,
y los puentes rotos
que de todo me separaron
se han vuelto a levantar
En mi memoria queda,
aun grabado,
el dolor que asedió
a la materia
Las ilusiones de viejos tiempos
que se encajan en nuestras ideas
desahuciadas han quedado
El silencio,
el vacío,
no fueron tocados
Y por eso espero aun aquí,
a que su sonrisa
me la dedique a mí,
a que sus locuras
en mi aniden,
y que mis ideas
manen de su ceño fruncido
para sanar las heridas
que deja el mundo
en nuestras vidas
Espero,
bajo la luz de la luna,
expectante,
cada palabra,
cada verbo,
cada risa,
cada enfado
El dolor
de no morir
en sus cabellos
dorados
Pensamientos que me embargan,
mientras pasa una hora y otra
bajo la luz de una luna nueva
He vuelto
tantos soles han pasado,
la enfermedad
que a mi cuerpo ha mellado
ha quedado atrás,
y los puentes rotos
que de todo me separaron
se han vuelto a levantar
En mi memoria queda,
aun grabado,
el dolor que asedió
a la materia
Las ilusiones de viejos tiempos
que se encajan en nuestras ideas
desahuciadas han quedado
El silencio,
el vacío,
no fueron tocados
Y por eso espero aun aquí,
a que su sonrisa
me la dedique a mí,
a que sus locuras
en mi aniden,
y que mis ideas
manen de su ceño fruncido
para sanar las heridas
que deja el mundo
en nuestras vidas
Espero,
bajo la luz de la luna,
expectante,
cada palabra,
cada verbo,
cada risa,
cada enfado
El dolor
de no morir
en sus cabellos
dorados
Pensamientos que me embargan,
mientras pasa una hora y otra
bajo la luz de una luna nueva
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