El ir y venir; la agitación de un segundo, un año; el tiempo que pasa y no lo hace, o no lo sentimos. Un sueño profundo lo invade, el calor abandona su cuerpo. Un segundo, un año. Un cuarto que sentimos vacío, blanco estéril, luz de hospital, y el frío que nos recorre todo el cuerpo. Un segundo, un año. Nos dejó, nos dejó gotas de tristeza, nos dejó, y dejó mucho amor cada día en nosotros, nos dejó. Un segundo, un año. El que es ya no en un mundo físico, aun así sigue siéndolo. Fugaz es la vida eterna, y eterna es la vida fugaz. Deja en los que quedan un vacío lleno, que se llena de quien piensan lo dejó vacío. Y a quien pensamos perdido cada día más lo encontramos. Un segundo, un año. Es en nosotros, y en quienes nos rodea, es en sus gestos, es en su risa y en su hablar; herencia, que nos quedó. Un segundo, un año. Forma parte de uno, es en uno; y nos caemos en cuenta. Un segundo, un año. Un adiós, un hasta pronto. Un "dulces sueños", "buenas noches". Un segundo, un año. El sonido del aire, el viento y la tierra. Pasos en oscuridad. Portadores del mundo, portadores de luz, portadores de sueños inconclusos y proyectos abatidos, portadores de reconciliación, portadores de ciclos, portadores de calma, portadores de finales, portadores de ciclos terminados. Un segundo, un año. Ambientes, auras de tristeza y ternura; aromas a flores, saturación, y belleza; el ritual del cariño, que se pierde en un sentido, y el sentido perdido en el ritual, y la apariencia que embriaga y desase, y lo primordial que aun después de todo resalte. Un segundo, un año. Resalta en todo y en todos, y aun así tradición; y después de eso ritual y cortesía. Y más que eso; y por suerte sobre eso siempre nos rebosa el sentimiento. Un segundo, un año. Un segundo y un año lo que duró la agitación, un segundo o un año en el que se quedo dormido y el calor abandono su cuerpo más no su espíritu. Un segundo y un año de amor, que se quedó en nosotros, que nos dejó a nosotros. Un segundo, un año.
No hay comentarios:
Publicar un comentario