domingo, 13 de abril de 2014

Historias sin interés (19)...

La mar iba y venía; en su aliento nos envolvía, mientras su mirada me atravesaba el alma y me dejaba sin palabras, como cada vez que veía su sonrisa. La arena a nuestros pies nos recordaba a la tierra y a la luna, que desde el cielo nos observaba; mientras la marea nos besaba la piel tan helada y tan humana.

La brisa salina pegaba su vestido a su cuerpo y la hacía ver aun más hermosa, más divina, más humana. Y yo me deshacía entre emociones y belleza; y de pronto el calor de su cuerpo se deshacía entre mis brazos, solo ella y yo. Solo el susurro de su respiración en mi oído, solo la sensación de su rostro en el mío y el perfume frutal de su cuello; y la mar cantándole a la noche, a nosotros; al ritmo de nuestra respiración tan apegada a nuestro pecho.

La luz de la luna azul nos bañaba de gracia, de nada, de vida. El mundo estaba en calma, mi mundo estaba aquí con ella, en ella, ella; mi mundo estaba en calma. Mi sueños pendían de sus cabellos, mientras me deshacía, mientras éramos los dos, uno. Mientras el viento jugaba con su cabello y desechaba mis temores, mis angustias; mientras ella estaba entre mis brazos, mientras no habían más sueños, mientras susurraba la mar, mientras se deshacía el calor de su cuerpo en mi pecho, mientras su aliento acariciaba el mío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario