XLVIII
Un pensamiento
inocuo,
triste,
sin sentido
Una balada
desabrida,
fría,
desaparecida
La niebla enmohecida
que se adhirió
a una vieja foto
que se resiste al paso de la vida
Y en el momento,
en el preciso instante,
en que te des cuenta,
no queda ni un suspiro
Pues el camino continua
aunque uno no lo quiera
siquiera pisar
Y el sentido
se esconde en un pasillo
entre la memoria,
el cansancio y el hastío
En un rincón perdido
junto al amor,
quedo reprimido
el deseo de estar vivo
Y se nos enseño el miedo
a aquella amiga
que nos regala
cada nuevo comienzo
Que nos regala
cada nuevo aliento
Que nos brinda
una meta o motivo
Y ¿por qué?
¿qué es realmente
lo que hay que temer?
Un pensamiento
inocuo,
triste,
sin sentido
Una balada
desabrida,
fría,
desaparecida
La niebla enmohecida
que se adhirió
a una vieja foto
que se resiste al paso de la vida
Y en el momento,
en el preciso instante,
en que te des cuenta,
no queda ni un suspiro
Pues el camino continua
aunque uno no lo quiera
siquiera pisar
Y el sentido
se esconde en un pasillo
entre la memoria,
el cansancio y el hastío
En un rincón perdido
junto al amor,
quedo reprimido
el deseo de estar vivo
Y se nos enseño el miedo
a aquella amiga
que nos regala
cada nuevo comienzo
Que nos regala
cada nuevo aliento
Que nos brinda
una meta o motivo
Y ¿por qué?
¿qué es realmente
lo que hay que temer?
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