Dejo a un costado el libo que había sostenido sobre sus manos todo ese tiempo, mientras procuraba que ella no se diera cuenta de su mirada, que volaba entre palabras sueltas de diferentes páginas del libro y su rostro. En aquel momento se preguntaba si alguna vez se atrevería a hablarle, decirle más que un simple "hola" o un "nos vemos", si alguna vez se atrevería a expresar lo que sentía en vez de conversar de cosas que, aunque podrían ser importantes, para él perdían casi toda importancia cuando pensaba en lo que sentía por ella. Pero siempre ocurría lo mismo, al mirarla a los ojos; aquellos ojos verdes, tan hermosos, tan profundos; y luego recorrer levemente con la mirada su cabellera que formaba leves ondas hacia el final de cada mechón; toda ilación se perdía y todo recuerdo de la conversación se desvanecía.
Ojeo distraídamente su celular para averiguar la hora, ya casi había terminado ese momento que le permitía estar frente a ella mientras ella estudiaba, cosa que él pretendía hacer mientras la observaba jugar con su lápiz o con su cabello a la par que leía . Tomó su lápiz y escribió en un cuaderno, donde había garabateado algunos apuntes, bastante incoherentes a decir verdad; y escribió el número de página en el que se había quedado, aunque sabía que regresaría a leer exactamente todo lo que había pretendido leer durante todo ese tiempo.
Empezaron a ordenar sus cosas, guardó todo en la mochila; cuando se volteo para tomar el libro que estaba a la orilla de la mesa, este cayó y con gran estrépito se detuvo en el suelo sin abrirse. A un pequeño murmullo le siguió un silencio un poco más profundo que el que hubo en la biblioteca antes de que el libro cayese. El golpe y el silencio posterior lo regresaron a la realidad. Se apresuró a recoger el libro y mecánicamente ella también se agacho; sus miradas se cruzaron y ella le sonrió. Tomó el libro entre sus brazos y lo miro un instante. Se preguntaba si él sentía lo mismo que ella.
Por un momento el silencio se hizo algo un poco incomodo; los dos se levantaron él tomó el libro de sus brazos. Ella tomó el libro que yacía en la mesa en donde hasta hace algunos momentos había estado sentada medio leyendo el libro, y medio mirando a su compañero; preguntándose si él sentiría lo mismo que ella.
Los dos se acercaron al escritorio de la bibliotecaria, le entregaron los libros y se disculparon por dejar caer el libro. Caminaron hasta la acera y se des pidieron con un "nos vemos", pero esta vez algo en ello fue distinto, ya no era más un "simple" "nos vemos". Era algo más.
Ojeo distraídamente su celular para averiguar la hora, ya casi había terminado ese momento que le permitía estar frente a ella mientras ella estudiaba, cosa que él pretendía hacer mientras la observaba jugar con su lápiz o con su cabello a la par que leía . Tomó su lápiz y escribió en un cuaderno, donde había garabateado algunos apuntes, bastante incoherentes a decir verdad; y escribió el número de página en el que se había quedado, aunque sabía que regresaría a leer exactamente todo lo que había pretendido leer durante todo ese tiempo.
Empezaron a ordenar sus cosas, guardó todo en la mochila; cuando se volteo para tomar el libro que estaba a la orilla de la mesa, este cayó y con gran estrépito se detuvo en el suelo sin abrirse. A un pequeño murmullo le siguió un silencio un poco más profundo que el que hubo en la biblioteca antes de que el libro cayese. El golpe y el silencio posterior lo regresaron a la realidad. Se apresuró a recoger el libro y mecánicamente ella también se agacho; sus miradas se cruzaron y ella le sonrió. Tomó el libro entre sus brazos y lo miro un instante. Se preguntaba si él sentía lo mismo que ella.
Por un momento el silencio se hizo algo un poco incomodo; los dos se levantaron él tomó el libro de sus brazos. Ella tomó el libro que yacía en la mesa en donde hasta hace algunos momentos había estado sentada medio leyendo el libro, y medio mirando a su compañero; preguntándose si él sentiría lo mismo que ella.
Los dos se acercaron al escritorio de la bibliotecaria, le entregaron los libros y se disculparon por dejar caer el libro. Caminaron hasta la acera y se des pidieron con un "nos vemos", pero esta vez algo en ello fue distinto, ya no era más un "simple" "nos vemos". Era algo más.
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