LXXIX
La noche revela
cantos de luna,
muerte y fortuna,
una vida desolada
La fragilidad
que deja ver en nosotros
el desamparo
de la soledad
El desencuentro
de estar con uno mismo,
a la espera de una voz
que nos salve de nosotros
Un minuto de silencio
incomodo y repulsivo,
que tratamos de sepultar
bajo simple ruido
Y la angustia
de no sentirnos cómodos
sin otra alma
al lado
La noche revela tanto
En los sueños,
en la luna,
en el viento,
en las estrellas
Un testimonio oscuro
de nuestro espíritu
quebrado y dolorido
Porque nos hacemos tanta falta
a nosotros mismos
Porque no entendemos
que lo que nace de uno
es de lo que se llena el mundo,
es lo que vemos
Que este amor mío
es tan suyo,
y esta tan vivo,
como el viento
Que en mi soledad
no hay desatino
mientras deje brillar
mi luz en el camino
Que la soledad no existe
si se tiene a uno mismo,
que el amor no es lacerante
si nace desde el centro
La noche revela
cantos de luna,
muerte y fortuna,
una vida desolada
La fragilidad
que deja ver en nosotros
el desamparo
de la soledad
El desencuentro
de estar con uno mismo,
a la espera de una voz
que nos salve de nosotros
Un minuto de silencio
incomodo y repulsivo,
que tratamos de sepultar
bajo simple ruido
Y la angustia
de no sentirnos cómodos
sin otra alma
al lado
La noche revela tanto
En los sueños,
en la luna,
en el viento,
en las estrellas
Un testimonio oscuro
de nuestro espíritu
quebrado y dolorido
Porque nos hacemos tanta falta
a nosotros mismos
Porque no entendemos
que lo que nace de uno
es de lo que se llena el mundo,
es lo que vemos
Que este amor mío
es tan suyo,
y esta tan vivo,
como el viento
Que en mi soledad
no hay desatino
mientras deje brillar
mi luz en el camino
Que la soledad no existe
si se tiene a uno mismo,
que el amor no es lacerante
si nace desde el centro
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