Corría entre los pliegues de aquel mar de tela, tan oscura y peligrosa como lo pueden ser las criaturas de su especie; escurridiza. Y estaba buscando y buscando para tratar de eliminarla, terminar con ella antes de que ella pudiese hacerme daño o hacerle daño a alguien; y es que la verdad no creo que ella quisiera hacerle daño a nadie, para mí no tenía mucho sentido pensar que iría ahí solo para hacerle daño a alguien, solo se hubiese hecho daño a ella misma haciendo eso; pero estaba ahí en el lugar y momento equivocados.
Así que tenía que tratar de hacer lo posible por eliminarla. Rebuscaba entre los pliegues de la tela por todos lados, pero no la hallaba; de pronto apareció bajo uno de los pliegues y corrió como un rayo atravesando la totalidad de la tela; mientras trataba de eliminarla, y esperaba que se detuviera aunque sea un segundo, pero avanzo sin detenerse y con ella mi mirada, y mi intención, mi mano levantada sujetando una revista enrollada. Al fin ella escapo dejando atrás el último centímetro de la tela e ingresando bajo un mueble. Mientras estaba ahí parado con la mano aun levantada y la vista aun en la dirección en la que había huido.
Pero quizá no quería matarla, quizá no quería hacerle daño; después de todo ella no trataba de hacerme daño, solo estaba ahí en el lugar y momento equivocados. Ambos estábamos en el lugar y momento equivocados; o quizá nuestros camino debía cruzarse, pero quién lo sabe, quién podría decirlo.
Así que tenía que tratar de hacer lo posible por eliminarla. Rebuscaba entre los pliegues de la tela por todos lados, pero no la hallaba; de pronto apareció bajo uno de los pliegues y corrió como un rayo atravesando la totalidad de la tela; mientras trataba de eliminarla, y esperaba que se detuviera aunque sea un segundo, pero avanzo sin detenerse y con ella mi mirada, y mi intención, mi mano levantada sujetando una revista enrollada. Al fin ella escapo dejando atrás el último centímetro de la tela e ingresando bajo un mueble. Mientras estaba ahí parado con la mano aun levantada y la vista aun en la dirección en la que había huido.
Pero quizá no quería matarla, quizá no quería hacerle daño; después de todo ella no trataba de hacerme daño, solo estaba ahí en el lugar y momento equivocados. Ambos estábamos en el lugar y momento equivocados; o quizá nuestros camino debía cruzarse, pero quién lo sabe, quién podría decirlo.
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