jueves, 4 de febrero de 2016

Arbitrariedades Lisonjeras... (27)

Mi confesión,
es una locura,
una simple curda,
un aplauso
que al final
le corre el telón,
en horas nocturnas,
a un corazón

Y estas palabras profundas
que terminan siendo
tan fugaces, tan absurdas,
un ocaso en el olvido

Y espero que su irrelevancia
no ofenda su ausencia,
esta condena que lastima
la sabiduría alcanzada

Y más que confesarme
es confirmarme en mis temores,
de primaveras sin flores
y de amaneceres sin soles

De quedarme sin estrellas
en el camino de la nada,
sin rosas de los vientos
que guíen el errante andar
de estos versos
para que arriben a los oídos
que son su destino,
y den paz a un corazón, su finalidad

Un alago que se echa a volar
tratando de sublevarse a los vientos,
aunque al final siempre pierda la partida

Estas palabras tan fugaces,
que se terminan albergando vagamente
en la oscuridad de la memoria

Que a veces tratan simplemente,
ingenuamente,
de desdibujar la linea de los sueños
y eso, a lo que llama realidad, la gente

Esa nostalgia por las rimas antiguas,
esa prosa divina,
y por esa musa ojos de papel,
por hablar con el viento,
y poder ofrecer
el corazón,
para no deshacernos en locura,
para que aquella musa nos sonría

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