Mi confesión,
es una locura,
una simple curda,
un aplauso
que al final
le corre el telón,
en horas nocturnas,
a un corazón
Y estas palabras profundas
que terminan siendo
tan fugaces, tan absurdas,
un ocaso en el olvido
Y espero que su irrelevancia
no ofenda su ausencia,
esta condena que lastima
la sabiduría alcanzada
Y más que confesarme
es confirmarme en mis temores,
de primaveras sin flores
y de amaneceres sin soles
De quedarme sin estrellas
en el camino de la nada,
sin rosas de los vientos
que guíen el errante andar
de estos versos
para que arriben a los oídos
que son su destino,
y den paz a un corazón, su finalidad
Un alago que se echa a volar
tratando de sublevarse a los vientos,
aunque al final siempre pierda la partida
Estas palabras tan fugaces,
que se terminan albergando vagamente
en la oscuridad de la memoria
Que a veces tratan simplemente,
ingenuamente,
de desdibujar la linea de los sueños
y eso, a lo que llama realidad, la gente
Esa nostalgia por las rimas antiguas,
esa prosa divina,
y por esa musa ojos de papel,
por hablar con el viento,
y poder ofrecer
el corazón,
para no deshacernos en locura,
para que aquella musa nos sonría
es una locura,
una simple curda,
un aplauso
que al final
le corre el telón,
en horas nocturnas,
a un corazón
Y estas palabras profundas
que terminan siendo
tan fugaces, tan absurdas,
un ocaso en el olvido
Y espero que su irrelevancia
no ofenda su ausencia,
esta condena que lastima
la sabiduría alcanzada
Y más que confesarme
es confirmarme en mis temores,
de primaveras sin flores
y de amaneceres sin soles
De quedarme sin estrellas
en el camino de la nada,
sin rosas de los vientos
que guíen el errante andar
de estos versos
para que arriben a los oídos
que son su destino,
y den paz a un corazón, su finalidad
Un alago que se echa a volar
tratando de sublevarse a los vientos,
aunque al final siempre pierda la partida
Estas palabras tan fugaces,
que se terminan albergando vagamente
en la oscuridad de la memoria
Que a veces tratan simplemente,
ingenuamente,
de desdibujar la linea de los sueños
y eso, a lo que llama realidad, la gente
Esa nostalgia por las rimas antiguas,
esa prosa divina,
y por esa musa ojos de papel,
por hablar con el viento,
y poder ofrecer
el corazón,
para no deshacernos en locura,
para que aquella musa nos sonría
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