"Capítulo" anterior: http://artistaquieroser.blogspot.com/2014/09/ocupaciones-sin-preocupaciones-3.html
Camino hasta la tienda de alimentos más cercana, dejó sus cosas y a su fiel can cuidándolas mientras ingresó al expendio. No se sorprendió que la primera impresión que vio dibujada en el rostro del tendero fuese una mueca extraña y de reprobación; le enseño los artículos que quería comprar y los pago con la moneda que había encontrado, el hombre de la tienda todavía seguía con aquella mueca extraña mientras salía hacia la calle.
Tomó sus cosas, aflojó levemente los nudos que mantenían unido el paquete e ingreso la fruta y la conserva que había adquirido; le rasco la barbilla a su amigo y caminó por todo el largo de la avenida; al final de la misma había una pequeña plaza rodeada de grandes edificios de oficinas, también en ella yacía una fuente a la que algunas personas arrojaban monedas y aveces de ella podía obtener, con cuidado de no ser visto por los policías, el dinero suficiente para comer.
Llegó a la plaza y se acercó a uno de los depósitos para basura muy ornamentados que la rodeaban, para suerte suya encontró un periódico del día que probablemente alguien ya había leído, pero "todavía se podía leer"; se sentó en una banca cercana a la fuente de la plaza, abrió el periódico y lo empezó a leer sin ningún orden en especifico.
Siempre le había parecido curioso el hecho de que tantas personas leyeran las noticias diariamente con el único motivo, aparente, de tener algo porque quejarse o que criticar; todo el mundo siempre estaba dando su opinión sobre temas, muchas veces verdaderamente irrelevantes y aquellos que si importaban solo quedaban en discusiones sin sentido, y no se hacia nada al respecto; suponía que era parte de la naturaleza humana, formarse juicios inútiles y sin sentido sobre cosas de las que realmente o no le importaban o, en algunos casos en los que sí había interés, no haría nada tampoco. Pero eran asuntos que para el en su mayoría le parecían superfluos, hablaban de cosas como la importancia de combatir la corrupción, la importancia de mantener un régimen autoritario o de mantener la seguridad aunque eso signifique invadir la privacidad de la gente; francamente a eso no le parecía tan importante como por ejemplo ver el renacimiento, la transformación, de una oruga en una mariposa; estaba seguro que si más gente pudiese ver como los rayos del sol acarician, al alba, los campos y las praderas se podrían detener y evitar todas las guerras.
Guardó el periódico y se aseguró que ningún policía lo estuviese viendo; se acercó a la fuente y sacó suficientes monedas como para comprar un almuerzo. Se las guardó con cuidado de no dejar caer ninguna, tomó sus cosas y se alejó con cierta rapidez de la plaza, por si acaso alguien le hubiese visto y hubiesen llamado a algún guardia.
Quizá continuará...
Camino hasta la tienda de alimentos más cercana, dejó sus cosas y a su fiel can cuidándolas mientras ingresó al expendio. No se sorprendió que la primera impresión que vio dibujada en el rostro del tendero fuese una mueca extraña y de reprobación; le enseño los artículos que quería comprar y los pago con la moneda que había encontrado, el hombre de la tienda todavía seguía con aquella mueca extraña mientras salía hacia la calle.
Tomó sus cosas, aflojó levemente los nudos que mantenían unido el paquete e ingreso la fruta y la conserva que había adquirido; le rasco la barbilla a su amigo y caminó por todo el largo de la avenida; al final de la misma había una pequeña plaza rodeada de grandes edificios de oficinas, también en ella yacía una fuente a la que algunas personas arrojaban monedas y aveces de ella podía obtener, con cuidado de no ser visto por los policías, el dinero suficiente para comer.
Llegó a la plaza y se acercó a uno de los depósitos para basura muy ornamentados que la rodeaban, para suerte suya encontró un periódico del día que probablemente alguien ya había leído, pero "todavía se podía leer"; se sentó en una banca cercana a la fuente de la plaza, abrió el periódico y lo empezó a leer sin ningún orden en especifico.
Siempre le había parecido curioso el hecho de que tantas personas leyeran las noticias diariamente con el único motivo, aparente, de tener algo porque quejarse o que criticar; todo el mundo siempre estaba dando su opinión sobre temas, muchas veces verdaderamente irrelevantes y aquellos que si importaban solo quedaban en discusiones sin sentido, y no se hacia nada al respecto; suponía que era parte de la naturaleza humana, formarse juicios inútiles y sin sentido sobre cosas de las que realmente o no le importaban o, en algunos casos en los que sí había interés, no haría nada tampoco. Pero eran asuntos que para el en su mayoría le parecían superfluos, hablaban de cosas como la importancia de combatir la corrupción, la importancia de mantener un régimen autoritario o de mantener la seguridad aunque eso signifique invadir la privacidad de la gente; francamente a eso no le parecía tan importante como por ejemplo ver el renacimiento, la transformación, de una oruga en una mariposa; estaba seguro que si más gente pudiese ver como los rayos del sol acarician, al alba, los campos y las praderas se podrían detener y evitar todas las guerras.
Guardó el periódico y se aseguró que ningún policía lo estuviese viendo; se acercó a la fuente y sacó suficientes monedas como para comprar un almuerzo. Se las guardó con cuidado de no dejar caer ninguna, tomó sus cosas y se alejó con cierta rapidez de la plaza, por si acaso alguien le hubiese visto y hubiesen llamado a algún guardia.
Quizá continuará...
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