XVII
Tu presencia me cura
tu presencia me hiere
en las horas nocturnas
en que la realidad muere
Todo se vuelve un encanto,
hechizo impotente en la mar
de estrellas y vacíos
que nos dejan las heridas
que cicatrizaron en el corazón
que de tanta ilusión
quedó sin sentido
Pero te siento y necesito
en el espacio perdido
que le ganamos
a la realidad y el hastío
Y a la luz del sol,
hermano y amigo,
que me descubre solo
y perdido
Pero necesito
aunque sea un instante
ver el enigma de tus ojos
y las luces que despides
Mitad aura de ternura
y más aun ingenio
y peligrosa hermosura
Y antes cada luna
yo me dejo herir
por tu imagen
y el rezago de tu pensamiento
en el acto inconsciente
de vivir estos días sin ti
Y anhelo se herido
por ese pensamiento
que a ti me lleve
aunque sea dormido
Tu presencia me cura
tu presencia me hiere
en las horas nocturnas
en que la realidad muere
Todo se vuelve un encanto,
hechizo impotente en la mar
de estrellas y vacíos
que nos dejan las heridas
que cicatrizaron en el corazón
que de tanta ilusión
quedó sin sentido
Pero te siento y necesito
en el espacio perdido
que le ganamos
a la realidad y el hastío
Y a la luz del sol,
hermano y amigo,
que me descubre solo
y perdido
Pero necesito
aunque sea un instante
ver el enigma de tus ojos
y las luces que despides
Mitad aura de ternura
y más aun ingenio
y peligrosa hermosura
Y antes cada luna
yo me dejo herir
por tu imagen
y el rezago de tu pensamiento
en el acto inconsciente
de vivir estos días sin ti
Y anhelo se herido
por ese pensamiento
que a ti me lleve
aunque sea dormido
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