Salió corriendo por el corredor; logró pasar entre dos "bolas de pelo" del tamaño de mesitas de noche que obstruían el paso, se movían de forma extraña, eran robustas y en la penumbra del corredor se veían ciertamente imponentes a pesar de su altura; paso entre ellas y llego hasta una puerta que daba a una habitación. Cuando se volvió para cerrar la puerta, vio una garra oscuro y peluda que se retorcía ante el golpe que había recibido al interponerse entre esta y el marco, pateó la garra hacia afuera y mientras esta era arrastrada por el puntapié y el dolor desgarró la alfombra y marcó los tablones de parquet del piso de la habitación.
Cerró la puerta con fuerza y le dio muchas vueltas a la habitación mientras trataba de explicarse que hacía ahí, cómo había llegado hasta ahí. La respiración se le entrecortaba mientras el polvillo de las cortinas le atravesaba las fosas nasales, no podía respirar bien, sentía que la cabeza le daba vueltas y le costaba cada vez más respirar, qué estaba pasando.
De pronto el vidrio de la ventana estalló en mil pedazos afilados, varios de ellos le rasgaron la piel dejándole las manos y los brazos ensangrentados, mientras una masa oscura, musculosa y peluda ingresaba a la habitación, era una bestia enorme con forma de lobo, su pelaje era brilloso por la sangre que la cubría y la luz plateada que impactaba sobre él y rebotaba en todas direcciones; el olor que despedía era nauseabundo y hacía que le costara respirar más aun, sentía que le oprimía el pecho. Se quedó mirándolo con unos ojos brillantes, inyectados y perturbadores que sentía le fulminaban las pupilas, le irritaban lo ojos.
Corrió hasta la puerta del cuarto y la abrió, de inmediato unas garras trataron de lastimarlo en las piernas; logró esquivarlas por poco saltó y piso sobre dos bestias peludas, era una sensación asquerosa, podía sentir como el cuero cedía levemente en la carne y lo hacía perder el equilibrio, tropezó poner el primer pie sobre el suelo, sentía como si se le hubiese torcido el pie, resistiendo el dolor corrió a través del corredor, y volteó la cabeza para mirar atrás justo a tiempo para ver como el "enorme lobo" pisaba y casi deshacía aquellas dos criaturas peludas que estaban enfrente de la puerta a su paso; el terror lo devoró y apretó el paso hacía la caja de la escalera, el dolor era casi insoportable, corrió por los primeros escalonas antes que la bestia rugiera y lo hiciese tropezar de un sobresalto, rodó por el resto de la escalera.
Al llegar al final de la misma solo tuvo tiempo para ver como aquella enorme masa animal se abalanzaba desde lo alto del segundo piso en su dirección; trató de ponerse en pie, pero solo pudo sentir el rugir de la bestia y su respiración y después un golpe seco y el frío de un piso de madera expuesto a las bajas temperaturas de un invierno, y oscuridad. Se levantó dolorido por el golpe, tanteo la pared en busca del interruptor, encendió la luz y pudo ver su habitación tenía las manos heladas, en parte por el miedo y en parte por el frío. Pero solo había sido un sueño. Pero una mancha de sangre se extendía por su pecho. ¿Todo había sido un sueño?
Cerró la puerta con fuerza y le dio muchas vueltas a la habitación mientras trataba de explicarse que hacía ahí, cómo había llegado hasta ahí. La respiración se le entrecortaba mientras el polvillo de las cortinas le atravesaba las fosas nasales, no podía respirar bien, sentía que la cabeza le daba vueltas y le costaba cada vez más respirar, qué estaba pasando.
De pronto el vidrio de la ventana estalló en mil pedazos afilados, varios de ellos le rasgaron la piel dejándole las manos y los brazos ensangrentados, mientras una masa oscura, musculosa y peluda ingresaba a la habitación, era una bestia enorme con forma de lobo, su pelaje era brilloso por la sangre que la cubría y la luz plateada que impactaba sobre él y rebotaba en todas direcciones; el olor que despedía era nauseabundo y hacía que le costara respirar más aun, sentía que le oprimía el pecho. Se quedó mirándolo con unos ojos brillantes, inyectados y perturbadores que sentía le fulminaban las pupilas, le irritaban lo ojos.
Corrió hasta la puerta del cuarto y la abrió, de inmediato unas garras trataron de lastimarlo en las piernas; logró esquivarlas por poco saltó y piso sobre dos bestias peludas, era una sensación asquerosa, podía sentir como el cuero cedía levemente en la carne y lo hacía perder el equilibrio, tropezó poner el primer pie sobre el suelo, sentía como si se le hubiese torcido el pie, resistiendo el dolor corrió a través del corredor, y volteó la cabeza para mirar atrás justo a tiempo para ver como el "enorme lobo" pisaba y casi deshacía aquellas dos criaturas peludas que estaban enfrente de la puerta a su paso; el terror lo devoró y apretó el paso hacía la caja de la escalera, el dolor era casi insoportable, corrió por los primeros escalonas antes que la bestia rugiera y lo hiciese tropezar de un sobresalto, rodó por el resto de la escalera.
Al llegar al final de la misma solo tuvo tiempo para ver como aquella enorme masa animal se abalanzaba desde lo alto del segundo piso en su dirección; trató de ponerse en pie, pero solo pudo sentir el rugir de la bestia y su respiración y después un golpe seco y el frío de un piso de madera expuesto a las bajas temperaturas de un invierno, y oscuridad. Se levantó dolorido por el golpe, tanteo la pared en busca del interruptor, encendió la luz y pudo ver su habitación tenía las manos heladas, en parte por el miedo y en parte por el frío. Pero solo había sido un sueño. Pero una mancha de sangre se extendía por su pecho. ¿Todo había sido un sueño?
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