LX
Una lagrima,
plateada por el resplandor
de una noche de luna,
y los recuerdos,
los sueños aun por construir,
las miradas aun por descubrir
Tus ilusiones
aun por cumplir
Y los besos,
que por ahora son solo
los deseos
de encontrarnos,
en un espacio más propicio,
en un tiempo más apropiado,
en un instante más valiente
De encontrar luces
en el horizonte de tu mirada
Pues de un suspiro
me quitas las fantasías nocturnas,
mis quimeras,
y vuelve de nuevo tu imagen
a mi memoria,
y te veo en el reflejo de mis ojos,
te oigo en cada canción,
y vuelve a mis brazos
el deseo de abrazarte,
de mimarte,
y vuelven a mi piel
las ansias de tus caricias,
de tu tacto
Y encallar en tus labios
Pues tu aroma
me quita el aliento,
y disuelve mi razón,
los mil escudos que forjase
en tiempos pasados
para protegerme
de la tormenta,
de las desilusiones,
que hoy parecen tan lejanas
que ya no se que pensar
Una lagrima,
plateada por el resplandor
de una noche de luna,
y los recuerdos,
los sueños aun por construir,
las miradas aun por descubrir
Tus ilusiones
aun por cumplir
Y los besos,
que por ahora son solo
los deseos
de encontrarnos,
en un espacio más propicio,
en un tiempo más apropiado,
en un instante más valiente
De encontrar luces
en el horizonte de tu mirada
Pues de un suspiro
me quitas las fantasías nocturnas,
mis quimeras,
y vuelve de nuevo tu imagen
a mi memoria,
y te veo en el reflejo de mis ojos,
te oigo en cada canción,
y vuelve a mis brazos
el deseo de abrazarte,
de mimarte,
y vuelven a mi piel
las ansias de tus caricias,
de tu tacto
Y encallar en tus labios
Pues tu aroma
me quita el aliento,
y disuelve mi razón,
los mil escudos que forjase
en tiempos pasados
para protegerme
de la tormenta,
de las desilusiones,
que hoy parecen tan lejanas
que ya no se que pensar
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