L: Inspirada y dolorosamente
El esbozo de la nada, de tiempos intranquilos, lágrimas agotadas, estafadas en una transacción de ensayos de palabras melosas y risas empacadas al vacío que se pudrieron con el tiempo. Esbozos de "fortalezas" que se han erosionado con decisiones cegadas por las cosas que vienen y van, autoengaños que flagelan y laceran las "ilusiones" que son lo que realmente ES; pero que con todo el dolor que nos provocamos quedan adormecidas y nos saben tan solo a quimeras, mundos oníricos inalcanzables, inapropiados o, incluso, no merecidos.
Esbozos de una vida que queremos aparentar tener, cortinas de humo para la indecisión; pastillas para el herido orgullo pues, si no nos queremos hacer cargo de nada, lo lastiman las mascaras que se le clavan cada vez que se da de narices contra la realidad. Y después, la ira, el fastidio, el segundo acto; la defensa "férrea", desesperada, desequilibrada, irracional que aparece al verse desnudo, descubierto, sin la mascara que tanto tiempo nos ha tomado forjar, moldear. Y otra vez el esbozo de la nada, de encontrarse sin lo que se creyó tener, esbozos de nada.
El esbozo de la nada, sonrisa atrofiada, inhumana; ahuecada por la incertidumbre, los pensamientos corrosivos de lo que podría ser o ha sido, y como debería ocurrir. Guerra interna de autodecepción y represión, la depresión de no ser quien se cree que se debe ser y no poder ser quien es uno en verdad, cuchilladas de "qué dirán", cañonazos de obligaciones para con los demás, toneladas de desesperación ahogando, aplastando, nuestra naturalidad. Represas que van estancando nuestra vida, empantanando nuestro espíritu, estropeando nuestro interior.
Cuerpos huecos que se pasean por la faz de la tierra, sin estar vivos, sin estar muertos. Horror. Y esbozos de la nada, desesperación; esbozos de burla, burla que quiere reírse de los demás pero que no alcanza más que a ser una triste mueca que se hace contra lo que uno es realmente, pues la amargura turba su existencia y le incita, le empuja a la defunción prematura de sus ideales, sus creencias, sus quimeras, del amor.
El esbozo de la nada; esbozo de una sonrisa desesperada, que nunca ha nacido, que no ha existido; esbozo de careta fría, insensible, que se dibuja sobre un rostro. Esbozo que quiere ser lágrima, pero que ha perdido todo en un mal trato. Esbozo de la nada.
El esbozo de la nada, de tiempos intranquilos, lágrimas agotadas, estafadas en una transacción de ensayos de palabras melosas y risas empacadas al vacío que se pudrieron con el tiempo. Esbozos de "fortalezas" que se han erosionado con decisiones cegadas por las cosas que vienen y van, autoengaños que flagelan y laceran las "ilusiones" que son lo que realmente ES; pero que con todo el dolor que nos provocamos quedan adormecidas y nos saben tan solo a quimeras, mundos oníricos inalcanzables, inapropiados o, incluso, no merecidos.
Esbozos de una vida que queremos aparentar tener, cortinas de humo para la indecisión; pastillas para el herido orgullo pues, si no nos queremos hacer cargo de nada, lo lastiman las mascaras que se le clavan cada vez que se da de narices contra la realidad. Y después, la ira, el fastidio, el segundo acto; la defensa "férrea", desesperada, desequilibrada, irracional que aparece al verse desnudo, descubierto, sin la mascara que tanto tiempo nos ha tomado forjar, moldear. Y otra vez el esbozo de la nada, de encontrarse sin lo que se creyó tener, esbozos de nada.
El esbozo de la nada, sonrisa atrofiada, inhumana; ahuecada por la incertidumbre, los pensamientos corrosivos de lo que podría ser o ha sido, y como debería ocurrir. Guerra interna de autodecepción y represión, la depresión de no ser quien se cree que se debe ser y no poder ser quien es uno en verdad, cuchilladas de "qué dirán", cañonazos de obligaciones para con los demás, toneladas de desesperación ahogando, aplastando, nuestra naturalidad. Represas que van estancando nuestra vida, empantanando nuestro espíritu, estropeando nuestro interior.
Cuerpos huecos que se pasean por la faz de la tierra, sin estar vivos, sin estar muertos. Horror. Y esbozos de la nada, desesperación; esbozos de burla, burla que quiere reírse de los demás pero que no alcanza más que a ser una triste mueca que se hace contra lo que uno es realmente, pues la amargura turba su existencia y le incita, le empuja a la defunción prematura de sus ideales, sus creencias, sus quimeras, del amor.
El esbozo de la nada; esbozo de una sonrisa desesperada, que nunca ha nacido, que no ha existido; esbozo de careta fría, insensible, que se dibuja sobre un rostro. Esbozo que quiere ser lágrima, pero que ha perdido todo en un mal trato. Esbozo de la nada.
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